Liber Gomorrhianus

24 Diciembre, 2014 – Espiritualidad digital

Esta noche es Nochebuena…

misa del gallo   …. Y mañana, Navidad / Saca la bota, María / que me voy a emborrachar. No lo busquéis en el Evangelio, que no es de allí. Es la letra de un clásico villancico español. El problema es cómo interpretarla. Porque, desde luego, no se trata de agarrar una melopea en la noche en que nace el Salvador, y llegar con la cogorza a la misa del Gallo para desplumar al pobre animal.

   Sin embargo, existe esa «sobria ebrietas» de la que habla san Ambrosio, una embriaguez divina, un júbilo espiritual provocado por el Espíritu en las almas de los santos. En Pentecostés, a los apóstoles los tomaron por borrachos, y estaban ebrios, sí, pero de Dios. Esa embriaguez, en lugar de dejar un rastro de malestar, deja una paz dulce en el alma y la santifica.

   Para concedernos que, libres de temor (…) le sirvamos con santidad y justicia. No bebas mucho en la cena esta noche (un poco sí, que hay que celebrar). Ve, después de cenar, a la misa del Gallo, y deja que la contemplación de Dios hecho niño junto a María y José te embriague dulcemente. Después, ¡a cantar villancicos! Y no pares hasta la Epifanía.

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