Liber Gomorrhianus

23 diciembre, 2014 – Espiritualidad digital

Las calles repletas y el pesebre vacío

calles   Pasear por el centro de Madrid en estos días es misión imposible. El estado de las calles es de auténtico «embotellamiento peatonal». Dar un paso requiere paciencia y vigilancia; si te descuidas, además de salir de allí tarde, puedes salir sin cartera.

   ¿Qué hace toda esa gente? Hace la navidad: compra, mira los belenes, busca regalos… Se trata de un esfuerzo titánico: miles de personas congregadas haciendo la navidad a la vez no consiguen, ni tan siquiera, formar un pesebre decentito donde Dios pueda nacer.

   No voy a demonizar las compras; y menos aún, tal como está España. Pero te daré un consejo: tú dedícate a hacer la cena, y déjale a Dios hacer la Navidad.

   Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y la felicitaban. Ahí tienes la verdadera Navidad: no depende de que compres más o menos, ni de que te salga mejor o peor la cena. Consiste en que Dios te mira, y te «hace una gran misericordia», y te sonríe, y tú lo ves hecho Niño por Amor a ti. Entonces te alegras, te emocionas, y te das cuenta de que Dios te ha hecho la Navidad.

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