“Evangelio

22 Diciembre, 2014 – Espiritualidad digital

En el día inevitable de la lotería nacional

lotería   Un día terrible, el de la lotería. Tendremos que volver a presenciar cómo ponen perdidas las aceras de cava, y cómo se abrazan y se besan los supuestamente afortunados con un fajo de euros, mientras dicen los demás que «lo que importa es la salud». Por si fuera poco, este año viene preparada la «liturgia» con un anuncio lacrimógeno, en el que el encargado de un bar se encarga, no sólo del bar, sino también de la suerte del pobre consumidor que no había comprado lotería. Y, al final, todo desemboca en lo mismo: dejamos la ilusión navideña en manos de un golpe de suerte –o de «magia»– que cambie nuestras vidas para hacerlas un poco más llevaderas. ¡Pobres de nosotros!

   Se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador. Menos mal que la Virgen devuelve a la tierra nuestros pies, y al Cielo nuestras almas. Su Magnificat nos recuerda que no ha prometido Dios cambiar el mundo para hacernos felices, sino cambiar nuestras almas para hacer el mundo un poco mejor. Es distinto, ¿verdad? La dicha no va de fuera a dentro, sino de dentro a fuera. Pero antes –claro– es necesario abrir «lo de dentro». ¿Te has confesado ya?

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