“Evangelio

17 Diciembre, 2014 – Espiritualidad digital

Un Dios muy poco remilgado

remilgado   No parece nuestro Dios muy remilgado. No hizo ascos a la hora de nacer en un establo, ni cuando tuvo que tocar con sus manos a leprosos, ni se resistió a morir en ese estercolero humano de Jerusalén llamado Calvario. Sin el menor aspaviento descendió del Cielo y se infiltró en un árbol genealógico podrido desde Adán, su misma raíz.

   Es una buena noticia. Ese Dios tan poco remilgado no tendrá reparos a la hora de venir a mi alma. Porque si hubiera nacido en un palacio, se hubiera negado a tocar a los enfermos, hubiera muerto en una cama limpia con dosel y hubiera buscado una estirpe noble e incorrupta, yo no pensaría que pudiera aspirar jamás a recibirlo en mi alma. Pero si Dios es como una madre, que no hace ascos a mancharse con la inmundicia de su pequeño ni a cambiarle los pañales cuando éste se ensucia, tengo muchos motivos para la esperanza, y mi vida tiene solución.

   Tan sólo un lujo propio de un Dios quiso tener: se albergó en el vientre purísimo de la mujer más hermosa y limpia jamás creada. Pero aún ese lujo quiso compartirlo con nosotros. María es también madre nuestra.

(1712)