Evangelio 2018

15 diciembre, 2014 – Espiritualidad digital

Todos –menos unos cuantos– tienen a Juan por profeta

profeta   El mensaje del Bautista fue despreciado entonces, y es despreciado ahora. No me refiero a las gentes sencillas; los mismos fariseos atestiguaron que todos tienen a Juan por profeta. Me refiero a los sabios de este mundo, quienes no toleran que se les hable del pecado, del Infierno, del Demonio o de la penitencia. En ellos anida la soberbia.

   Hace sesenta años, por ejemplo, las gentes sencillas ayunaban, se confesaban, hacían penitencia y temían al Infierno. Fueron los falsos pastores quienes adulteraron sus conciencias y les convencieron de que no era preciso confesar los pecados, de que el Infierno no existía, de que la mortificación era una práctica ancestral y de que la mera posibilidad de pecar era remotísima. El motivo de proclamar tales doctrinas era el mismo que en tiempos de Jesús: tememos a la gente. Querían ganar el favor de los hombres. Y es que la cofradía de los fariseos ha sobrevivido bien al paso del tiempo.

   Tú no temas nunca a la gente. Proclama la verdad aunque te acarree la muerte. Y si alguna vez escuchas a un pastor proclamar hablar contra doctrina de la Iglesia… Quiérele mucho y reza por él. Pero no le hagas caso.

(TA03L)