Evangelio 2018

12 diciembre, 2014 – Espiritualidad digital

Sobrios a tiempo parcial

come y bebe   En términos generales, la gente que no come ni bebe es peligrosa. Chesterton prevenía contra los «water dinkers», esos intolerantes y perniciosos puritanos. Por citar dos ejemplos: Adolf Hitler era abstemio, y los dictadores que, en el Méjico de comienzos del siglo XX, persiguieron a la Iglesia prohibieron también el consumo de alcohol. Y es que hay gente que odia la alegría.

   Vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: «tiene un demonio». Pero, contra todo pronóstico, se equivocaban. No en vano eran los mismos que dijeron del Hijo del hombre, que come y bebe: «Ahí tenéis a un comilón y borracho». Porque Juan se privó de comida y bebida para disponer el alma a manjares más deliciosos. No era un amargado, sino un inconformista: quería más.

   Nosotros también. Por eso vivimos con sobriedad el Adviento: para disponer el alma a gustar las delicias de Dios. Cuando venga el Hijo del hombre, nos encontrará despiertos, y no sumidos en el torpor del cuerpo atiborrado. Entonces paladearemos el Amor divino, y también nos sentaremos a la mesa para celebrarlo «como está mandado». No somos abstemios. Somos los más grandes vividores que ha visto la Humanidad, porque la Vida es nuestra.

(TA02V)