Liber Gomorrhianus

11 Diciembre, 2014 – Espiritualidad digital

Elías no tiene fuerza armada (ni falta que le hace)

autoridad   Quienes se empeñan en equiparar a la Iglesia con los reinos de este mundo olvidan que en la Iglesia no hay estructuras de poder. El único título que legitima el gobierno del Pueblo de Dios es la autoridad.

   El poder está basado en la fuerza física. El alcalde de mi pueblo tiene poder. Si yo aparco frente a un vado, viene la policía municipal con la grúa y se lleva mi vehículo. Y, si se me ocurre oponerme, emplearán la fuerza física, llegado el caso, para impedirlo. Yo, que soy el párroco, no tengo poder. Puedo decir a mis feligreses que deben confesarse, o que no deben mentir. Pero no puedo llevar por la fuerza a nadie al confesonario, ni enviar un monaguillo armado al mentiroso para acallarlo. El título que respalda mis palabras es la autoridad. Pero esa autoridad, a diferencia del poder, tiene que ser aceptada por los feligreses. De otra forma, me encontraré predicando en el desierto… Como Juan.

   Él es Elías, el que tenía que venir, con tal que queráis admitirlo. Porque, si no lo admitís, no hay Elías, ni Jeremías, ni Cristo. Quien no es obediente se condena a sí mismo a vivir sin Salvador.

(TA02J)