Liber Gomorrhianus

2 diciembre, 2014 – Espiritualidad digital

No discurras tanto. Sólo mira

oración   A algunas personas les cansa rezar. Quizá por eso rezan poco. Y no es que recen mal. Pero confunden rezar con discurrir, y discurrir es agotador. Tienen que ponerse en marcha los engranajes del entendimiento, funcionar los motores que hacen rodar los silogismos, y activarse la maquinaria que articula las palabras. Luego, cuando todo está a punto, miran a los lados, y exclaman: «¡No sé qué decir!». Comprendo que se cansen.

   Pero es que la oración no siempre es discurrir, ni decir cosas, ni reflexionar. Muchas veces, la oración es un mirar y conocer sin articular palabra. Un ver desde dentro que deja impresa en el alma una noticia sin esfuerzo alguno. Nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Miras al sagrario, y el alma, por la fe, ve al Hijo, y en el Hijo al Padre, y la luz que los muestra es el Espíritu.

   ¡Dichosos los ojos que ven lo que vosotros veis! Anda, pide fe. La necesitas para no acabar cansado. Luego, abre bien los ojos, y disfruta de ese anticipo del Cielo que es la oración.

(TA01M)