“Evangelio

1 Diciembre, 2014 – Espiritualidad digital

Rorate caeli!

rorate caeli   Domine, non sum dignus!… Es verdad; Señor, no soy quién para que entres bajo mi techo. Pero, si Tú no entras, Señor, ¿quién podrá sanarme?

   Peccavimus et facti sumus tanquam inmundus nos et cecidimus. Ayer decidí tener el Rorate caeli como música de fondo durante todo este Adviento. Las palabras de este himno están tomadas del profeta Isaías: «Hemos pecado, nos hemos ensuciado, hemos caído». Nos hemos hecho indignos de ser visitados por Ti. Pero, Señor, míranos… ¿No te damos lástima? No invocamos nuestros méritos –no los tenemos– para que vengas a salvarnos. Apelamos a tu Amor por nosotros, a tu infinita misericordia, con las que nos amaste aún antes de crearnos. ¡Ten lástima de nosotros, Señor! ¡Apiádate!

   Ecce civitas sancta facta este deserta, Sion deserta facta est. Domus sanctificationis tuae et gloriae tuae ubi laudaverunt te patres nostri. ¡Mira tu ciudad santa, tu alma, tu Iglesia, la morada de tu santidad y de tu gloria, donde te alabaron nuestros padres! ¿No ves cómo ha quedado desierta Sión? ¿No llorarás, Dios nuestro, viendo así ultrajado el templo que elegiste para habitar?

   Rorate, caeli, desuper, el nubes pluant Iustum! ¡Cielos, destilad el rocío! ¡Nubes, lloves al Justo!

   (Lamento los latines. Vale!)

(TA01L)