Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

30 Noviembre, 2014 – Espiritualidad digital

Los porteros de la Humanidad

porteros   Apenas quedan porteros. El devenir de los tiempos los ha sustituido por artefactos electrónicos llenos de botones, o por «seguratas» cuyo uniforme ­marca distancias muy distintas a las que guardaba el personaje clásico.

   Y es que, hace años, el portero era un personaje entrañable, cuya función era estar siempre ahí. Si te conocía, te abría la puerta, te preguntaba por los niños, y te comentaba las noticias deportivas. Si no te conocía, te interrogaba antes de dejarte pasar. La profesión tenía sus riesgos. Cuando yo era niño, en mi casa había un portero que se llamaba Antonio, se parecía a John Wayne, y pasaba gran parte del día en el bar.

   Es como un hombre que se fue de viaje (…) encargando al portero que velara. Los cristianos somos lo porteros de la Humanidad. En pie junto a la puerta de la Cruz, sin dormirnos en el pecado, debemos estar alertas y avisar a los hombres de la llegada del Señor. Comienza el Adviento, y el portero debe llamar a los timbres de las casas: ¡Viene Cristo! A Él le pido que no encuentre a los porteros en el bar, sino velando en oración. Hasta John Wayne hacía sus guardias.

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