“Evangelio

24 Noviembre, 2014 – Espiritualidad digital

«Le di lo mejor que tenía»

lo mejor   En uno de los relatos más conmovedores de Rabindranath Tagore, cuenta un niño enfermo cómo, al paso de la carroza real ante su ventana, arrojó a la calle el collar de perlas, la herencia de sus padres. Las ruedas de la carroza pulverizaron el collar sin que el monarca siquiera lo advirtiese. Pero el niño se mostraba feliz porque el rey había pasado ante su casa y él, a su paso, le había entregado lo mejor que tenía.

   ¡Qué gran verdad! Nuestra ofrenda no hará rico a Dios; Dios ya es rico sin nosotros. Tampoco nuestro amor hará feliz a Dios; Dios ya es feliz sin nosotros. Ni nuestros esfuerzos harán más poderoso a Dios; Dios ya es poderoso sin nosotros. Sin embargo, ¡qué dicha, ante la majestad de Cristo, poder entregarle lo mejor que tenemos! Algo nos dice, en nuestro interior, que no hay mejor empleo para nuestras vidas que entregárselas, por entero, a Cristo.

   Ella, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir. A diferencia del niño de Tagore, nuestro Rey sí se interesa por nuestra ofrenda. Y, cuando arrojamos el collar de nuestra herencia a su paso, Jesús sonríe. No puede existir mejor paga.

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