Liber Gomorrhianus

23 Noviembre, 2014 – Espiritualidad digital

Dos tronos

tronos   El Rey del Universo tiene, sobre la Tierra, dos tronos. Uno lo tiene por estirpe, como Hijo unigénito del Padre: es el trono de gloria. Sobre ese trono tiene el poder supremo para juzgar a vivos y muertos.

   Además de ese trono, que le corresponde por estirpe, quiso obtener, a precio de sangre, otro trono sobre la Tierra: es el trono de la Cruz. Desde allí extiende los brazos a los hombres y los acoge en su misericordia.

   Desde hace veinte siglos, Cristo ocupa el trono de la Cruz; todos los confesonarios del mundo lo atestiguan. Y el trono de gloria parece abandonado, porque el Señor no ejerce su poder sobre el violento, sino que lo llama a penitencia desde el Madero. Por eso, los hombres profanan el trono glorioso y se sientan en él: juzgan, condenan, imponen su ley sobre otros…

   Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre (…) se sentará en su trono de gloria… Desalojará de allí al soberbio y al violento, al lujurioso y al egoísta, y entonces juzgará. Pero, cuando lo haga –no lo dudes– sabrá recordar a los amigos que ha conocido en el trono de la Cruz. ¡Aún estás a tiempo!

(XTOREYA)