Liber Gomorrhianus

22 Noviembre, 2014 – Espiritualidad digital

Dios de Abrahán, Amor de mi vida

resurrección   Para hablar de la resurrección de los muertos, el Señor recurre a una expresión tomada del episodio del Éxodo en que Moisés encuentra la zarza que ardía sin consumirse: Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob (Ex 3, 6).

   Ojo con el «de». Porque no se dice igual Dios de Abrahán que «el ordenador de Pedro». En esta última frase, el «de» indica posesión. Sin embargo, el «de» empleado por Dios es un «de» nupcial. Si quisiéramos encontrar un uso parecido en nuestros días podríamos decir «amor de mi vida». Ese monosílabo encierra toda una alianza.

   Vengamos ahora a la resurrección: el empleo de esta frase por parte de Jesús indica que alianza de amor con Dios y vida eterna se identifican. En la medida en que estoy unido a Él con lazos de Amor, y permanezco fiel a esos dulcísimos vínculos, en esa medida soy eterno y estoy llamado a resucitar. Él es la vida.

   Por eso el pecado lleva a la muerte (también eterna, por cierto). Porque, cuando peco, me entrego a un ídolo y entonces Dios deja de ser mi Dios.

   Oración: Yo quiero vivir contigo siempre, Jesús. Jamás permitas que me separe de Ti.

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