Evangelio 2018

20 noviembre, 2014 – Espiritualidad digital

El Dios que llora

Dios llora   Si uno acude a las religiones antiguas y a las mitologías de Roma y Grecia, descubre que lo propio de un dios contrariado es encolerizarse. Cuando Zeus descubre cómo Cronos, su padre, había intentado matarlo, monta en cólera y envenena a su progenitor. Es lo que ocurre cuando tienes poderes, y cierta mala leche.

   Sin embargo, dejando de lado las fantasías y viniendo al Dios verdadero, el que un ser omnipotente, al sentirse contrariado, se eche a llorar desconsoladamente es algo que escapa a nuestras previsiones. Y es que el acto de llorar denota impotencia, no poder. Un dios que llora es un dios desmoronado.

   Al acercarse Jesús a Jerusalén y ver la ciudad, le dijo llorando: – «¡Si al menos tú comprendieras en este día lo que conduce a la paz!». ¿Qué ha podido suceder para que Dios se desmorone? ¿Qué ha precipitado al Omnipotente en la debilidad? ¿Qué ha añadido, al poder que corresponde a todo un Dios, el extraño privilegio de las lágrimas?

   He aquí lo que ha sucedido: que este Dios, todo Amor, se ha enamorado. Volviendo a los antiguos, el hombre ha sido su talón de Aquiles. Ahora tienes el poder de hacer llorar a Dios.

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