“Evangelio

17 Noviembre, 2014 – Espiritualidad digital

El ciego que ya veía

fe   La frase de Jesús contiene una graciosa redundancia: Recobra la vista, tu fe te ha curado. Pero, si aquel hombre tenía fe, ya veía antes de recobrar la vista. Veía mucho más de lo que ve la mayor parte de la gente.

   Veía que Jesús podía curarlo. Veía, por tanto, que Jesús era Dios, porque sólo Dios es Señor de la Naturaleza. Veía que Jesús es compasivo, puesto que, de otro modo, no habría gritado Ten compasión de mí. Veía que el Señor iba a escuchar su oración, y por eso perseveró en ella. Veía que no hay que obedecer a los hombres, sino a Dios, y por eso ignoró a quienes le regañaban, sabiendo que su oración era grata al Señor. Veía que, ante Dios, el hombre debe gritar para demostrar la fuerza de sus deseos. Veía los tesoros que conlleva la perseverancia en la oración. Veía que vale la pena ir contra corriente cuando se espera un bien que los hombres no pueden dar. Veía con toda claridad que Jesús no pasaría de largo ante él…

   La verdad, viendo todo esto, el hecho de que, tras el milagro, pudiera ver la luz del sol es, sencillamente, una minucia.

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