Liber Gomorrhianus

16 Noviembre, 2014 – Espiritualidad digital

La vela encendida del niño bueno

vela   Nos hemos agarrado, como a un clavo ardiendo, a esa enseñanza del Catecismo según la cual quien muere en gracia de Dios se salva.

   Yo no soy quién para poner en duda las enseñanzas del Catecismo, pero, francamente, me producen pánico los clavos ardiendo. Para empezar, los clavos no son para agarrarse; para eso están las barandillas. Para seguir, si, además de no servir para agarrarse, el clavo está ardiendo, lo normal es que uno no aguante más de veinte segundos agarrado a semejante soporte.

   – Tuve miedo y fui a esconder mi talento bajo tierra… – Eres un empleado negligente y holgazán (…) A ese empleado inútil echadle fuera, a las tinieblas.

   Entre tú y yo: ¿crees, de verdad, que agradarás a Dios si, cuando te llame, le muestras, intacta, la vela de tu bautismo? ¿Crees que sonreirá cuando le digas que has llevado la llamita de la gracia cubierta con las manos para que no te la apaguen los paganos? ¿Crees que Él verá las cosas como tú, y considerará un triunfo el que hayas conservado la fe?

   Mejor que despiertes ahora. Esa vela no era para que la conservases encendida. Era para que incendiases la Tierra. Y date prisa.

(TOA33)