Evangelio 2018

14 noviembre, 2014 – Espiritualidad digital

Los peligros de frenar cuando se va deprisa

frenar   Lo mismo sucedió en tiempos de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, sembraban, construían

   … Se conectaban a Internet, conducían, enviaban whatsapp, salían de fin de semana, llevaban a los niños al colegio, recogían a los niños del colegio, iban al cine… Hasta que, un día, el médico te diagnostica la última enfermedad, te ves en un hospital sin apenas poder moverte, y te preguntas para qué ha servido tanto ir y venir.

   Jesús pronunció las palabras que encabezan este comentario hace dos mil años. Hoy, la velocidad de la vida se ha multiplicado. Pero el freno de la muerte sigue dotado de la misma eficacia, y detenerse en seco cuando se circula a más velocidad resulta más traumático. La gente muere muy mal. No se nos enseña a morir.

   Aunque, más que eso, necesitamos que nos enseñen a vivir. El movimiento es inevitable, porque el mundo gira y debemos girar con él. Pero es preciso que, bajo estas aguas revueltas de la superficie, nuestras anclas estén firmemente abrazadas a la Roca; esa Roca es Cristo. Será la quietud de la oración la que no cese en el momento de la muerte. Todo lo demás se detendrá. Pero, si no rezas…

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