Evangelio 2018

11 noviembre, 2014 – Espiritualidad digital

El Evangelio con estrambote

somos unos pobres siervos   Por la importancia que se dan a sí mismos, algunos parecen convencidos de que Dios les debe algo. Si no se les agradece cumplidamente lo que hacen, si no ven reconocidos sus méritos y alabados sus deméritos, se sienten despreciados y se quejan como si sufrieran la peor de las injusticias. Deben soñar que, cuando Dios los llame, entrarán en el Cielo entre aplausos que compensen tanta ingratitud sufrida en la Tierra, y que el mismo Señor los recibirá con un sonoro «¡Gracias, hijo mío, por todo lo que has hecho y sufrido por mí!»… ¡Pobres idiotas!

   Cuando hayáis hecho todo lo mandado, decid: «somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer». Deberíamos sentirnos muy dichosos de poder hacer nuestras estas palabras en la hora de nuestra muerte. Puede que, a causa de nuestra torpeza, tuviéramos que añadir un estrambote al final de la frase: «Señor, he hecho lo que tenía que hacer, aunque lo haya hecho todo mal, a trompicones, de mala gana a veces, y casi siempre intentándolo una y otra vez, cayendo y levantándome… ¡Ojalá lo hubiese hecho mejor! Pero Tú bien sabes que no he querido hacer otra cosa en toda mi vida».

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