Liber Gomorrhianus

9 Noviembre, 2014 – Espiritualidad digital

El templo que llevas dentro

templo   En el mercado se compra y se vende. En la casa de Dios se ora y se ama. También se puede orar y amar en el mercado, pero no se puede comprar y vender en la casa de Dios, porque, entonces, se comete la más terrible profanación. No convirtáis en un mercado la casa de mi Padre.

   El Demonio es el gran mercader que se adentra en el alma, la casa de Dios. «Abre el joyero, entrégame las joyas de la gracia divina que Cristo te compró a precio de su sangre, y, a cambio, yo te daré placeres, afecto humano, éxito, prestigio, descanso y diversión». Si le haces caso, el templo divino de tu alma queda convertido en mercado de «baratillo», y acaba tu espíritu expoliado y repleto de inmundicia, mientras te sumes en la tristeza al comprobar que, una vez más, has sido engañado por «el de siempre».

   A ese mercader hay que expulsarlo con el látigo de la penitencia. No existe verdadera santidad sin expiación.

   Tu alma es templo, casa de oración, lugar de silencio y recogimiento. Ni siquiera permitas entrar allí a criatura alguna, salvo para orar. Tienes el Cielo dentro del pecho. No lo profanes.

(0911)

“Guía