Evangelio 2018

3 noviembre, 2014 – Espiritualidad digital

Lanzando bien alto los deseos

deseos   Le pido a Dios que, durante este mes de noviembre, la meditación de las verdades eternas nos mueva a llevar al Cielo todos nuestros deseos. Como el escalador que lanza la cuerda lo más alto posible, para que el garfio la ancle en una roca elevada, y después subir por ella, así le pido al Señor que lancemos hacia la eternidad nuestros deseos, apartándolos de las pobres satisfacciones que esta vida mortal pueda ofrecernos.

   Dichoso tú, porque no pueden pagarte; te pagarán cuando resuciten los justos. Al final, de eso se trata. Porque todos buscamos una recompensa a nuestros esfuerzos. Lo que diferencia al santo del hombre mundano es que el santo ha renunciado a verse recompensado en esta vida. Sabe que las recompensas terrenas son siempre agridulces, y por eso las desprecia como quien se desprende de un lastre oneroso. Todos sus deseos los tiene en el Cielo: ver a Cristo, gozar eternamente de su Amor, compartir su gloria… Por ello está dispuesto a dar la vida, a soltarlo todo y a quemar cuanto tiene en la hoguera santa de la caridad.

   El día de Juicio Final, hasta los impíos tendrán que reconocer que el santo fue más listo.

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“Guía