Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

1 Noviembre, 2014 – Espiritualidad digital

Un aire limpio que lo limpia todo

aire limpio   La santidad es un aire limpio que entra en el alma y lo limpia todo. Abrimos las puertas del alma a los pocos días de nacer, y los niños se dejan, porque son niños. Entonces, con el Bautismo, entra en ellos ese aire limpio de santidad que barre la inmundicia del pecado dejada en su alma por Adán.

   Crecemos… El aire sucio del mundo llama a las puertas, y el ya no tan niño las abre. El Espíritu se aleja. ¡De cuántos televisores encendidos sin control, de cuántas blasfemias pronunciadas en casa tendrán que rendir cuentas muchos padres! Pero si el niño aprende a rezar, si se acerca al confesonario, el pequeño ya distingue entre la limpieza de Dios y la inmundicia del pecado. La vida sacramental es camino de santidad.

   Y los ojos. También el alma en gracia se ve amenazada por el estiércol del pecado. Pero cuando se abren los ojos ante el sagrario, ante el crucifijo, ante la Escritura… Entra en el alma el Aire divino, que limpia el pensamiento, el corazón y la vida. La santidad consiste en abrir las puertas a Cristo, la limpieza misma.

   Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

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“Guía