“Evangelio

26 Octubre, 2014 – Espiritualidad digital

Grandes amores, corazones grandes

Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser   Le preguntan a Jesús: Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley? Y Jesús responde: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser.

   ¿Y cómo se ama a Dios con todo el corazón, con toda el alma, con todo el ser? La respuesta a esta pregunta pondrá a prueba tu vida entera, y te moverá a conversión.

   Hay quien vive de amores pequeños, porque su corazón es pequeño. A esos amores corresponden alegrías pequeñas y sufrimientos mezquinos y egoístas. Muchos pasan la vida caminando entre mezquindades. Cuando están ante la grandeza, se espantan o se aburren.

   Para amar a Dios es preciso llevar el corazón a su punto de fusión, y dilatarlo hasta hacerlo capaz de amores grandes. No sirven las distancias «prudentes». Hay que rebasar la línea de la locura y alcanzar el cuerpo a cuerpo: pegar el corazón a Cristo en la Eucaristía, en la oración, en las mil jaculatorias diarias…

   Entonces toma el Señor el corazón humano, lo aprieta como si lo exprimiese, lo levanta y lo besa con un beso de muerte y de vida. Grandes dolores, grandes gozos, grandes amores… Gran gloria en el Cielo.

(TOA30)

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