Evangelio 2018

25 octubre, 2014 – Espiritualidad digital

La Trinidad y la higuera

parábola de la higuera   Si una parábola es un relato que requiere una traducción poética para ser trasladado a la realidad, puede que la parábola de la higuera sea la más fácil de traducir. Basta con representarla en vertical.

   Me explico: el dueño de la higuera y el labrador están en planos verticales distintos. Se trata del Padre, que envió a su Hijo, y el Hijo, enviado al mundo. Dice el Padre al Hijo: Tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera y no lo encuentro. Córtala. Es decir: «No obtengo frutos de santidad de los hombres. Merecen ser condenados». Es el mismo pensamiento divino que inició el Diluvio universal.

   Entonces el Hijo levanta la cabeza hacia su Padre, extiende los brazos en la Cruz invocando su clemencia, y grita: Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. En ese momento, derrama sobre la tierra su sangre y su Espíritu… Alguno dirá: «¿Estiércol?». Sí. Como estiércol fue Cristo sometido a maldición y arrojado al estercolero del Calvario. No te asustes. Lo que es estiércol para los hombres es gloria para Dios, y viceversa.

   Si no, la cortas. Sucederá cuando Él vuelva a juzgar.

(TOP29S)

“Guía