“Evangelio

12 Octubre, 2014 – Espiritualidad digital

Reyes y banquetes regios

banquete   Quedan pocos reyes, y pocas bodas reales. Las que aún se celebran son más actos de protocolo y argumentos para la prensa cardiaca que estallidos regios de alegría. Pero en el Evangelio –y en el Cielo– los reyes existen.

   El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Y era él, el Rey-padre, quien, lleno de alegría, repartía invitaciones a los cuatro vientos hasta que se le llenase la sala. Y tan feliz era, que no quisiera ver allí a nadie que no llevase puesto el vestido de fiesta.

   Lo he intuido muchas veces, y cada día que pasa me reafirmo más en ello: la misa es el único momento de la vida en que el sufrimiento parece desvanecerse. Es un Gólgota con los gozos del Tabor. Es el mismo banquete del Cielo, quizá ese canapé que se toma aún de pie y dispone el hambre para la gran cena.

   «En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo»… Cuando escuches, al comienzo de la Eucaristía, estas palabras, mira cómo goza el Padre celebrando las bodas del Hijo sobre el altar. Vístete de fiesta, entra al banquete, y disfruta.

(TOA28)

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