Evangelio 2018

10 octubre, 2014 – Espiritualidad digital

El santo, fermento de unidad

unidad   Gran parte de la obra del Diablo consiste en dividir. Ahí tenemos, como testigos dolorosos, multitud de matrimonios rotos por el egoísmo, la sensualidad, el materialismo, las envidias y rencores… También –por desgracia– comunidades cristianas donde los recelos y la falta de caridad abren fisuras que se convierten en grietas y después en zanjas. Pero nada de eso sucedería si la división no comenzase en el interior de los corazones. Allí es donde se gestan las desgracias.

   Todo reino en guerra civil va a la ruina y se derrumba casa tras casa. Mírate: eres un reino en guerra civil. Quieres, pero no quieres; te entregas, pero nunca del todo; cumples, pero, en el fondo, quisieras pecar; amas, pero reniegas del sacrificio; aplaudes, pero no te comprometes… ¿Quieres aclararte de una vez? No te extrañe que, en torno a ti, se cree división. Tú mismo estás dividido por dentro.

   Es característica de los santos la unidad de vida: sentidos y potencias, inteligencia y voluntad, y cada momento de su vida están agrupados en torno a un «sí» que orienta su existencia hacia Dios de manera irreversible. Por eso, alrededor de ellos los hombres se unen al Señor. Son fermento de unidad.

(TOP27V)

“Guía