Evangelio 2018

26 septiembre, 2014 – Espiritualidad digital

Hay quienes lo toman por lo personal

Mesías   La corte de Herodes no necesitaba tertulias para llevar sus discusiones a las cafeterías. Las gentes se hacían lenguas sobre el origen de Jesús. Él, que lo sabía, preguntaba cómo andaban las apuestas. «¿Quién dice la gente que soy yo?» «Unos que Juan el Bautista, otros que Elías…». Entonces el Señor pidió a los apóstoles que aventuraran sus propias conclusiones.

   En «Salvar al soldado Ryan», el capitán Miller –Tom Hanks– mantiene a sus soldados, durante toda la película, en la incógnita sobre cuál era su profesión antes de ser llamado a filas. Finalmente, a uno de ellos, antes de morir, le revela que era maestro. A Jesús se le adelantó Pedro: El Mesías de Dios. Justo en la diana.

   El motivo por el que Pedro acertó mientras las gentes divagaban, aparte de provenir de una inspiración divina, tiene que ver con su interés personal. Para Simón, la respuesta a esa pregunta no era el triunfo en una apuesta; su existencia entera estaba en juego. Por eso es el único que responde mezclando su vida en sus palabras. El Mesías de Dios significa: «Tú has venido a salvarme». Esto diferenció a Pedro de los demás. Se lo tomó por lo personal.

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