Evangelio 2018

21 septiembre, 2014 – Espiritualidad digital

Porque le da la gana

le da la gana   Quienes tratan de encontrar una relación entre los supuestos méritos del hombre y los dones de Dios están abocados a la locura. «Padre –me dicen– mi abuela era tan buena, que no debe usted celebrar un funeral convencional, vistiendo de morado y pidiendo que se salve. Mejor vista de blanco y celebremos misa de gloria»… Y van y te canonizan a la abuelita porque era un encanto de mujer.

   Seguro que lo era. Pero, con Dios, las cosas funcionan de otro modo.

   ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¡Vaya si la tiene! Y, además, la ejerce. Nosotros, que lo pensamos todo al revés, creemos que podemos hacer lo que nos da la gana, y que Dios debe obedecernos si le pedimos algo. Pero lo cierto es que es Dios quien hace lo que le da la gana –para eso es Dios– y nosotros quienes le debemos obediencia.

   El que regaló el Paraíso a un ladrón e hizo un apóstol con un perseguidor de la Iglesia no nos salvará porque seamos buenos. Nos salvará porque Él es bueno. Y, antes de salvarnos, nos hará buenos… Porque le da la gana. Privilegios de ser Dios.

(TOA25)