“Evangelio

14 Septiembre, 2014 – Espiritualidad digital

¡Benditos ojos!

ojos   ¡Curiosa penitencia, la que expiaba un pecado tan grave como la rebeldía ante Dios! Alzando los ojos y mirando a una serpiente de bronce, los israelitas se salvaban de la muerte. No era preciso recorrer grandes distancias, ni acometer gestas heroicas que supusieran una enmienda de la vida. Bastaba con levantar la cabeza y mirar…

   Igual que Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. ¿Cómo reparar por una vida entera de pecado? ¿Cómo sanar de la miseria de las culpas y la esclavitud de la muerte?

   Una vez más: con los ojos. Basta dirigir la mirada a la Cruz, y abrir el corazón para creer. «Creer» significa, simplemente, decir lo que dijo el buen ladrón: Jesús, acuérdate de mí.

   Si no retiras la mirada, enseguida vendrá el amor. Así llega siempre el amor, por los ojos: uno mira y se enamora. Entonces, cuando llegue el amor, entrará el Espíritu, y se derretirá el corazón, y se limpiara la escoria del pecado, y se encenderá la piedad. Comenzarás a ser santo, es decir, otro Cristo. ¡Benditos ojos!

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