“Evangelio

12 Septiembre, 2014 – Espiritualidad digital

La vida desde el pupitre

curso escolar   Recién empezado el curso escolar, nos viene al pelo la comparación que hoy realiza el Señor: un discípulo no es más que su maestro.

   Para el cristiano, el curso escolar comienza en el nacimiento y culmina en la muerte, aunque puede prolongarse en el Purgatorio si es preciso recuperar asignaturas. La tercera posibilidad prefiero no contemplarla: no es la de quien ha suspendido, sino la de quien ni siquiera quiso ir a clase.

   La única asignatura es Cristo. Él es el maestro. Y el aprendizaje se lleva a cabo en la oración; consiste en la contemplación de su vida y el estudio de sus sentimientos.

   Siempre hay alumnos que van a clase con el libro equivocado. Son quienes, al orar, sólo parecen hablar de sí mismos: «que si hice bien esto, que si hice mal aquello, que si debo cambiar en tal aspecto»… ¡Qué disgusto, cuando llegue el examen, descubrir que habían estudiado una asignatura distinta!

   A quien dedica la vida a estudiar a Cristo, le sucederá lo que hoy dice el Señor: cuando termine su aprendizaje, será como su maestro. O, en palabras de san Juan: Seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es (1Jn 3, 2).

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