Liber Gomorrhianus

6 Septiembre, 2014 – Espiritualidad digital

Como Pedro por su casa

como pedro por su casa   Es una expresión castellana clásica. No tengo ni idea de quién era el tal Pedro, ni de dónde estaba su casa, ni de cómo se movía el buen hombre dentro de su domicilio. Pero supongo que hacía lo que hacemos todos cuando estamos en nuestra casa: ponerse las zapatillas, ir de una habitación a otra sin pedir permiso, sacar cosas de los los armarios…

   … Y abrir la nevera. Eso lo hace Pedro en su casa varias veces al día. Así está de gordo, el tío. Pero nadie le dice nada, porque es su casa. Si acaso, sus hijos le advierten de que está ganando kilos. Pero le da igual. Si estuviera de visita en casa ajena, no se le ocurriría abrir la nevera. Queda feo.

   Sus discípulos arrancaban espigas, y, frotándolas con las manos, se comían el grano. Unos fariseos les preguntaron: «¿Por qué hacéis en sábado lo que no está permitido?» Aún no habían entendido la novedad de ser hijos de Dios. Y lo que supone andar por el mundo como Pedro por su casa. San Pablo lo llama la libertad de la gloria de los hijos de Dios (Rm 8, 21). Así vive el cristiano en gracia.

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