Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

4 Septiembre, 2014 – Espiritualidad digital

Sueños de un pescador cansado

pescador    El desaliento y la sensación de fracaso hacían más pesado el sopor. Otra noche sin pegar ojo, y, al final, para nada. Mejor hubiera estado durmiendo en casa. Mientras lavaba deprisa las redes, Simón ya tenía la mente y el corazón en la cama. No veía la hora de llegar a su hogar y acostar también sus fatigados huesos.

    De repente, alguien se acerca, seguido de una multitud. Es Jesús, el rabí a quien le había presentado su hermano Andrés. Casi sin pedir permiso, sube a la barca, y le pidió que la apartara un poco de tierra.

    Los planes del cansado pescador se hacían añicos. Sus ojos se cerraban. Pero algo en su interior le decía que valía la pena obedecer. Movió la barca.

    Durante el discurso, Simón se durmió. Mucha gente se duerme en el sermón, pero no es igual. A él ya le había aprovechado la homilía; la presencia de Jesús en su barca era bendición para sus sueños.

   Rema mar adentro y echad las redes para pescar. No tenía sentido. Hemos pasado la noche bregando y no hemos cogido nada. Pero, en tu palabra… De nuevo obedeció.

    No saben lo que se pierden quienes no obedecen.

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