Liber Gomorrhianus

2 Septiembre, 2014 – Espiritualidad digital

Química espiritual

demonios    Ayer contemplábamos cómo el pecado de los hombres, al contacto con la verdad, desataba una furia capaz de despeñar por un barranco al propio Dios. Hoy –como si se tratase de reacciones químicas– vemos cómo responden los demonios a ese contacto con la Verdad.

    Había en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo, y se puso a gritar a voces: – «¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el santo de Dios».

    Curioso: al igual que en los hombres, también en los demonios Jesús desata voces, furia y ruido. Supongo que es una forma de intentar tapar el sonido de la Verdad. También gritaron los fariseos ante el discurso de Esteban antes de lapidarlo.

    Pero más curioso aún es cómo, mientras los nazarenos se precipitaron en impulsos asesinos, los demonios se lanzan a gritar jaculatorias. Palabras similares a las de este demonio, en boca de Simón Pedro, merecieron la alabanza de Jesús.

    Yo temo mas a los demonios cuando escupen jaculatorias que cuando escupen fuego. Porque con fuego no me engañan. Pero tantas insinuaciones «piadosas», susurradas al oído, tratando de convencerme de que lo santo es no obedecer… Eso me aterra.

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