Evangelio 2018

septiembre 2014 – Espiritualidad digital

Eufemismos y revelaciones

eufemismo   El eufemismo es la palabra vergonzante con la que pretendemos cubrir la realidad para ahorrarnos los aspectos desagradables. Quizá el caso más clamoroso de nuestros días sea esa «interrupción voluntaria del embarazo» con la que algunos quieren cubrir el terrible crimen del aborto. Hacer que algo malo suene bien es una forma cruel de mentir.

   El modo en que Lucas se refiere a la muerte de Jesús es delicioso: Cuando se iba cumpliendo el tiempo de ser llevado al cielo… No es un eufemismo. Al revés: en el caso de Cristo, es la palabra «muerte» la que lleva encerrada una mentira. Resolver el misterio de la Cruz diciendo que Jesús ha muerto es mostrar una realidad oscurecida y parcial. Cristo, sobre el leño, emprendió su viaje al Cielo, y en ese viaje nos asoció a nosotros, si tomamos su mano llagada.

   Lo mismo sucede con el cristiano. Decir de un cristiano que «ha muerto» es faltar a la verdad. El cristiano no muere, entrega la vida. El hijo de Dios no «fallece», se va al Cielo. Que tarde mucho o poco en llegar es asunto distinto. Pero quien muere en gracia de Dios no muere; emprende el viaje de Cristo.

(TOP26M)

Ángeles cristianos

ángeles   Os confieso que escribo hoy con cierto miedo, y sopesando mucho las palabras. Compruebo, desde hace varias décadas, cómo se va propagando un culto a los ángeles que tiene mucho de engañoso. Ha salido, en parte, del cine, pero también de ciertas tendencias más transversales como la New Age o la Teosofía, y andan muchas almas cándidas más que confundidas con esta moda. Son ángeles sin Dios, o –en algunos casos– ángeles protagonistas, ante quienes Dios es un soporte necesario pero muy poco divino. No sé… En todo caso, tened cuidado. No todo el que os hable de los ángeles es, necesariamente, un cristiano.

   Veréis el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre. He aquí el marchamo de denominación de origen. Los verdaderos ángeles, los buenos, son aquéllos que se arremolinan en torno a Cristo, los que rodean el altar durante la Eucaristía, los que están postrados ante los sagrarios, los que cuidan de los niños y de los adultos para llevarlos al Cielo… Miguel, Gabriel y Rafael no son personajes de Capra ni actores de series televisivas. Son quienes nos ayudan a llegar a Cristo. Es decir, son ángeles cristianos.

(2909)

Conversos y cabezotas

conversión   Jesús no se conforma con reprochar a los ancianos el haber hecho oídos sordos a las palabras de Juan. Va un paso más allá, y les reprocha no haberse dejado influenciar por los publicanos y prostitutas que se habían convertido. Los publicanos y las prostitutas le creyeron. Y, aún después de ver esto, vosotros no recapacitasteis.

   Al igual que sucedió cuando Jesús invocó a los pecados de aquellos hombres ante la mujer adúltera a la que querían lapidar, ahora, y de un modo más secreto, también los llamó a filas. Sólo Dios sabría cuántos de aquellos ancianos se habrían dejado arrastrar por las meretrices para cometer pecados. Sin embargo, cuando la pecadora encuentra el camino de la vida y lo señala, allí no querrán seguirla y la despreciarán.

  Con todo, existen pocos argumentos más poderosos para creer que una vida transformada. Lo sabía muy bien Pablo, y por ello recordaba a las gentes el cambio obrado por Dios en su corazón. Quien ve convertirse a un pecador y no recapacita es que ya no sabe dónde está su alma.

   El único argumento más fuerte que la conversión de un pecador es la muerte de un mártir. Y ni aún así…

(TOA26)

Misterios del cerebro humano

cerebro   No sé exactamente cómo son los resortes del cerebro humano. Desconozco dónde se encuentran las puertas de entrada y las de salida. Desde luego, sé que el pabellón auricular no tiene entrada directa al pensamiento, porque muchas cosas que se escuchan no pasan a la conciencia, o pasan tan fugazmente que apenas dejan huella. Otras ideas, sin embargo, obsesionan a las personas y no hay modo de hacerlas salir.

   Meteos bien esto en la cabeza: al Hijo del hombre lo van a entregar en manos de los hombres. Tras dos mil años de cristianismo, son multitud los cristianos que aún resultan escandalizados por la Cruz. Y son multitud quienes piensan que, por rezar, vivirán mejor en la tierra, obtendrán la curación de todas las enfermedades, y saldrán airosos de todos los problemas. Luego, cuando las cosas no salen a su gusto, o bien sospechan que han rezado mal, o concluyen que Dios no existe.

   Todo ello sucede porque la Cruz aún no ha entrado en las cabezas de muchos cristianos. Empiezo a pensar que la puerta no son los oídos, sino los ojos. Hay que pasar horas mirando al Crucifijo hasta que el cerebro se derrita… Y el corazón también.

(TOP25S)

Hay quienes lo toman por lo personal

Mesías   La corte de Herodes no necesitaba tertulias para llevar sus discusiones a las cafeterías. Las gentes se hacían lenguas sobre el origen de Jesús. Él, que lo sabía, preguntaba cómo andaban las apuestas. «¿Quién dice la gente que soy yo?» «Unos que Juan el Bautista, otros que Elías…». Entonces el Señor pidió a los apóstoles que aventuraran sus propias conclusiones.

   En «Salvar al soldado Ryan», el capitán Miller –Tom Hanks– mantiene a sus soldados, durante toda la película, en la incógnita sobre cuál era su profesión antes de ser llamado a filas. Finalmente, a uno de ellos, antes de morir, le revela que era maestro. A Jesús se le adelantó Pedro: El Mesías de Dios. Justo en la diana.

   El motivo por el que Pedro acertó mientras las gentes divagaban, aparte de provenir de una inspiración divina, tiene que ver con su interés personal. Para Simón, la respuesta a esa pregunta no era el triunfo en una apuesta; su existencia entera estaba en juego. Por eso es el único que responde mezclando su vida en sus palabras. El Mesías de Dios significa: «Tú has venido a salvarme». Esto diferenció a Pedro de los demás. Se lo tomó por lo personal.

(TOP25V)

El perfecto idiota

frivolidad   Confieso que siento una morbosa debilidad por Herodes. Me parece el frívolo perfecto, el idiota ideal, el paradigma más claro de lo que muchos buscan en la vida. No tengo la menor duda de que, en nuestro siglo, hubiese sido el mejor pagado de los participantes en nuestros «Gran Hermano», «Sálvame», y sucedáneos.

   Era religioso sin mezcla alguna de piedad. Creía en el más allá por aburrimiento. Se entretenía con lo esotérico por curiosidad burguesa. Le hubieran encantado nuestras «médiums» y nuestras sesiones de espiritismo televisado.

   Unos decían que Juan había resucitado, otros que había aparecido Elías, y otros que había vuelto a la vida uno de los antiguos profetas. Se rodeó de una corte de curiosos tan frívolos como él. Sin otra cosa que hacer, hablaban de religión, lo cual consistía en hablar de espíritus, apariciones, exorcismos y fantasmas. ¡Lo que hubieran dado una Milá o una Gemio por llevar un micrófono a semejantes tertulias!

   Mira: la frivolidad es incompatible con la religión. Si no quieres hacer el ridículo, piensa en tu conversión y abandona ese gusto por lo extraordinario con el que ni siquiera has conseguido tratar mejor a tu cónyuge. ¡Pon pie en tierra de una vez!

(TOP25J)

Ser libre en Calatayud con cinco hijos

top25x   Francisco de Asís, Teresa de Jesús, Juan de la Cruz, Romualdo… Todos ellos, y muchos otros, vivieron sin domicilio, sin ajuar, sin nada en este mundo más que Cristo. No eran desarraigados. Si Dios le otorgó al hombre la capacidad de echar raíces no fue para mortificarlo y pedirle después que viviese con sus raíces «al aire». Más bien, estos santos quisieron concentrar todas sus raíces en un único suelo, y ese suelo era Cristo.

   No llevéis nada para el camino: ni bastón ni alforja, ni pan ni dinero; tampoco llevéis túnica de repuesto. Es fácil comprobar cómo se cumplieron estas palabras en los santos que arriba he mencionado. Pero, ¿cómo podrá cumplirlas una familia de Calatayud? ¿Deberán vender su casa, abandonar sus empleos, retirar a sus hijos del colegio y convertirse en nómadas?¿Cómo evitarán echar raíces en este mundo? ¿Se puede vivir en Calatayud con cinco hijos y no tener raíces sino en Cristo?

   Se puede. Basta con aceptar mansamente la contrariedad, con sonreír cuando todos los planes saltan hechos trizas, con decir «sí» cuando nos piden lo que no nos apetece… Y con evitar a toda costa el pecado. Se puede ser libre en Calatayud con cinco hijos.

(TOP25X)

Evangelio de hoy: el making-off

Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte   Te contaré, brevemente, el making-off del evangelio de hoy, para que te asomes al abismo de los dolores de María.

   Los parientes de Jesús, envidiosos de su popularidad, quisieron llevárselo por la fuerza, alegando que se había vuelto loco (Cf. Mc 3, 21). Puesto que Jesús se encontraba siempre rodeado de multitudes, la única forma de realizar su plan era a través de un engaño que moviese al Señor a retirarse de las gentes para acompañarlos. Por eso obligaron a María a ir con ellos; Jesús no se negaría a dejar por un momento a las masas para acudir junto a su madre.

   ¡Pensad en los dolores de la Virgen durante el camino, sabiendo que estaba siendo utilizada para apartar a su Hijo de la misión encomendada por su Padre! Pensad también en su confianza en Dios.

   Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte. Jesús sabía lo que tramaban, y conocía el dolor de su madre. Por eso no salió. Y, también por eso, respondió: Mi madre y mis hermanos son éstos: los que escuchan la palabra de Dios y la ponen por obra. María captó el mensaje: «Tú eres mi madre. Ellos no son mis hermanos».

(TOP25M)

El candil asfixiado

candil   ¿Qué sucede si encendemos un candil y, acto seguido, lo tapamos con una vasija? No me lo digáis, dejadme que piense… Se apaga el candil, ¿verdad? Porque la vasija impide que pase el aire. Y, al no entrar aire, no queda nada que quemar. Y, al no haber nada que quemar, el fuego se apaga. Por eso dice el Señor que nadie enciende un candil y lo tapa con una vasija.

   ¿Qué sucede si, después de haber recibido en el santo bautismo la llama sagrada de la fe, la tapas con respetos humanos –te da vergüenza que sepan que amas a Dios– o con tibieza –¡A buenas horas te vas a entrometer en la vida de los demás!­–? Sucede que tu fe, tarde o temprano, se apaga. Porque los respetos humanos y la tibieza impiden que quienes no creen puedan acercarse a la llama de tu fe. Y, al no dejarlos entrar, tu fuego no tiene nadie a quien quemar, por mucho que pienses que a ti te calienta. Finalmente, al no poder extenderse, tu fe se apaga.

   Recuérdalo siempre: no te ha dado Dios la fe para que vivas calentito. Te la dio para que provoques un incendio.

(TOP25L)

Porque le da la gana

le da la gana   Quienes tratan de encontrar una relación entre los supuestos méritos del hombre y los dones de Dios están abocados a la locura. «Padre –me dicen– mi abuela era tan buena, que no debe usted celebrar un funeral convencional, vistiendo de morado y pidiendo que se salve. Mejor vista de blanco y celebremos misa de gloria»… Y van y te canonizan a la abuelita porque era un encanto de mujer.

   Seguro que lo era. Pero, con Dios, las cosas funcionan de otro modo.

   ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¡Vaya si la tiene! Y, además, la ejerce. Nosotros, que lo pensamos todo al revés, creemos que podemos hacer lo que nos da la gana, y que Dios debe obedecernos si le pedimos algo. Pero lo cierto es que es Dios quien hace lo que le da la gana –para eso es Dios– y nosotros quienes le debemos obediencia.

   El que regaló el Paraíso a un ladrón e hizo un apóstol con un perseguidor de la Iglesia no nos salvará porque seamos buenos. Nos salvará porque Él es bueno. Y, antes de salvarnos, nos hará buenos… Porque le da la gana. Privilegios de ser Dios.

(TOA25)