Liber Gomorrhianus

25 agosto, 2014 – Espiritualidad digital

El perro del hortelano

el perro del hortelano    Además de por la obra de Lope de Vega, el perro del hortelano es famoso en nuestra tierra por una costumbre peculiar: ni come ni deja comer. Cierto que era práctico para el hortelano, porque le guardaba gratis la huerta, cuyos frutos no apetecía, pero también ha sido práctico para el refranero, que aplica el dicho a todos aquellos que impiden el provecho ajeno mientras renuncian al propio.

    Era el caso de los fariseos: Cerráis a los hombres el reino de los cielos. Ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que quieren. Y es que, cuando quien tiene que instruir a los demás no está él mismo instruido, además de privarse de la verdad priva de ella a otros.

    Nos atañe a muchos: desde luego, a los sacerdotes. Pero también a los padres, a los maestros, a los catequistas…. Quienes tenemos a nuestro cargo la formación de otros debemos estar, nosotros mismos, muy bien formados. Y quienes tenemos que orientar a otros en el camino de la santidad debemos estar seguros de que lo recorremos nosotros. Para nosotros, ser santos no es -no puede ser- un mero empeño personal. Muchas personas necesitan que lo seamos para serlo ellos. Cuidado.

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