Liber Gomorrhianus

23 Agosto, 2014 – Espiritualidad digital

¡Cuánto maestro suelto!

maestro    Dice hoy el Señor: No os dejéis llamar maestro, porque uno solo es vuestro maestro. Y lo cierto es que hoy, en España, fuera del ámbito de la tauromaquia, ni siquiera los maestros son llamados así, pero tenemos más maestros que nunca. Hasta los niños nacen con el magisterio incorporado, y saben mejor que sus padres lo que hay que comer, a dónde hay que viajar, y a qué hora hay que acostarse. Quizá por eso, tanto la profesión civil del maestro como el ministerio eclesiástico de la predicación no valen nada. Cualquier infante sabe más que su profesor, y cualquier feligrés sabe más que su presbítero.

    La moda de las tertulias televisivas y radiofónicas no ha ayudado. Esos foros donde todo el mundo habla de cualquier cosa y nadie sabe cuánto ha estudiado cada uno, al introducirse en lo hogares han convencido a los españoles de que basta tener boca para sentar cátedra de todo.

    En fin… No sé qué sucederá cuando se presente el Maestro y seamos convocados para el examen decisivo. Porque, entre tanto sabio, aquí todo el mundo está preparado para examinar a los demás, pero el examen propio nadie lo ha preparado. ¡Ay de nosotros!

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