“Evangelio

21 Agosto, 2014 – Espiritualidad digital

Cuestión de vestuario

vestuario    Creo recordar que hablé hace pocos días de ese moralismo que nos hace pensar en el Cielo «de los buenos». Por fortuna para nosotros -y por desgracia para quien se siga considerando «bueno»- el Evangelio no parece confirmar la existencia de ese «paraíso moral».

    Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. Ahí tenéis a los malos invitados al banquete celestial al igual que los buenos. Maravillosa noticia: nuestros pecados no nos impedirán ir al Cielo.

    Al final, la admisión en el Paraíso queda reducida a una cuestión de vestuario: Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?

    Y no es poca cosa. Porque la etiqueta requerida para el banquete celeste (la misma que se requiere para el banquete eucarístico) no está a nuestro alcance. Como los niños, debemos dejarnos vestir. Es la Iglesia, nuestra madre, quien, en los sacramentos del Bautismo y la Penitencia, nos limpia de nuestros pecados, nos reviste de Cristo, y nos deja preparados para la boda. Claro que, para dejarse vestir por mamá, es preciso ser niños.

    Y ahí es donde radica el principal problema: para muchos, es más difícil ser niños que ser buenos. Pobres.

(TOP20J)