Evangelio 2018

18 agosto, 2014 – Espiritualidad digital

Tan santo como una piedra

piedra    Las piedras no matan, no cometen adulterio, no roban ni dan falso testimonio. En cuanto a lo de honrar padre y madre, no tienen problema, porque tampoco tienen padre ni madre. Y, en cuanto a amar al prójimo como a uno mismo, tampoco tienen problema; no tienen prójimo a quien amar.

    ¿Van al Cielo las piedras? No.

    – No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, y ama a tu prójimo como a ti mismo. – Todo eso lo he cumplido. ¿Qué me falta?

    Te falta todo. De momento, eres tan santo como una piedra, con la desventaja de que tienes pecados que expiar.

    Si quieres llegar hasta el final, vende lo que tienes (…) y luego vente conmigo. Eso es lo que no puede hacer una piedra: renunciar a sí misma, perderlo todo y no ser dueña ni de sus movimientos, entregar la voluntad y someterse, rendir el juicio y obedecer para seguir a Otro. Pero eso es, a fin de cuentas, la única forma de amar a Dios y de ser santo. Mientras tengas control sobre tu vida, eres una piedra muy pulcra. Aunque seas piedra preciosa.

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