Liber Gomorrhianus

17 Agosto, 2014 – Espiritualidad digital

Ir por un favor y volver favorecida

cananea    Hay quien se cansa al primer padrenuestro. Deben pensar que la oración es un conjuro, y si no funcionan las palabras mágicas, concluyen que Dios no les hace caso, o que, simplemente, no existe. Rezan a un dios que es menos dios que ellos mismos, ya que se permiten darle órdenes, y castigarlo cuando no les obedece.

    Otras personas piden con el alma en la garganta, y no cejan hasta obtener lo que piden. La cananea es una de ellas: Se puso a gritarle: -«Ten compasión de mí, Señor». Se puede decir de éstos que, al menos, suplican a Dios en lugar de darle órdenes. Además, son perseverantes en su oración.

    Si a ello le acompaña la humildad, la oración es poderosa. Si no, se trata de un pataleta de niño mal educado intentando manipular a sus padres. Por eso ignoró Jesús a la cananea, la puso a prueba, y la llamó perro para que fuese consciente de su pecado y se sintiera indigna. Y es que, antes de otorgarle el favor material que ella pedía con gritos, la ayudó a callar, a escuchar y a ser humilde. Pocos saben que fue ése el gran don que esta mujer recibió.

(TOA20)