Evangelio 2018

13 agosto, 2014 – Espiritualidad digital

Radios de un círculo sin circunferencia

radios    Comienza la santa Misa, y dice el sacerdote: «En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo». Al responder «Amén», sabemos que ha sido el nombre de Dios el que ha congregado en torno a un mismo altar a personas tan diferentes.

    Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos. De repente, y fiel a la llamada del sacerdote, aparece Jesús sobre el altar: «Esto es mi cuerpo», «ésta es mi sangre»… Los brazos extendidos del presbítero son los de Cristo, abiertos en la Cruz para abrazar a un pueblo numeroso. Al comulgar, quienes hemos sido convocados en nombre de Dios formamos un solo cuerpo, y ese cuerpo es Cristo.

    No somos un club. Ni una peña. Ni una comunidad de vecinos. Somos radios que convergen en el centro de un círculo sin circunferencia, rayos que convergen en un mismo sol y se extienden para alumbrar la Tierra. En torno al altar nos agrupamos, y salimos despedidos desde allí, al grito de «Podéis ir en paz», para desperdigarnos por el Orbe entero y sembrar luz en las tinieblas de las almas.

    Aunque ni siquiera nos hablásemos, estamos muy unidos.

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