Evangelio 2018

11 agosto, 2014 – Espiritualidad digital

Empantanados

empantanados    Por la razón que sea -que supongo tiene mucho que ver con el pecado original- tenemos una extraña afición a las malas noticias. Cuando las escuchamos, nos pegamos a ellas, las abrazamos, las restregamos por toda la superficie del pensamiento, y nos embadurnamos con ellas los ojos hasta el punto de quedar ciegos para las noticias buenas.

    Al Hijo del hombre lo van a entregar en manos de los hombres, lo matarán, pero resucitará al tercer día. Lo normal hubiera sido, en los apóstoles, que hubiesen escuchado la noticia recorriendo el camino completo. Y, tras el lógico disgusto al oír lo matarán, se habrían sentido reconfortados con el anuncio resucitará al tercer día. La tristeza habría durado segundos, y, al terminar Jesús su profecía, tendrían sus corazones jubilosos e ilusionados con la vida eterna que se abriría para Jesús y para ellos…

   … Pero no. Se pusieron muy tristes. Conforme Jesús hablaba, al referirse a su muerte quedaron empantanados allí, y no escucharon el resto. Y resultaron apresados en el umbral de una puerta oscura que deberían haber cruzado hacia la claridad.

    Anda, toma nota. Tras cada mala noticia se esconde una bendición. No te quedes a mitad de camino.

(TOP19L)