Evangelio 2018

7 agosto, 2014 – Espiritualidad digital

Descansa. Te conozco

Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo    Los teólogos, a la hora de abordar este pasaje, se fijan en la institución del Primado de Pedro. Pero, para mí, este relato evangélico es, fundamentalmente, uno de los pocos consuelos que Jesús tuvo durante su vida pública.

    Las preguntas ¿quién dice la gente que soy yo?, ¿quién decís que soy yo?, son las preguntas de un hombre que se siente muy solo. Todos necesitamos ser conocidos, al menos, por alguien sobre la Tierra. No hay ser humano que no anhele la mirada de otro hombre que lo comprenda, que acaricie su misterio, que le diga: «sé cómo te sientes». Jesús, que era perfecto hombre, también necesitaba esa mirada y esa comprensión. Pero, siendo también perfecto Dios, su soledad era infinita. ¿Quién podría comprender el misterio de su divinidad sin ayuda de lo Alto?

    Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo. Quiso Dios proporcionar un consuelo humano a su Hijo, y por ello iluminó el alma de Simón con la sabiduría del Espíritu. Jesús, por primera vez desde que abandonase en hogar de María, se sintió conocido y aliviado.

    Cuando pases ante un sagrario, recuerda que, allí dentro, también Jesús desea sentirse conocido. Haz un acto de fe.

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