“Evangelio

4 Agosto, 2014 – Espiritualidad digital

… Y mándame ir a ti

mándame ir a ti    Pocos saben que el final de la oración “Alma de Cristo” está tomado de la escena evangélica de hoy: «… Y mándame ir a ti». Son las palabras que Simón Pedro dice a Jesús al contemplarlo caminando sobre las aguas en una noche de tormenta.

    Mándame ir a ti andando sobre el agua. Pedro no pide, en primera instancia, caminar sobre las aguas. Hay muchos que pedirían eso, aunque no fuesen a ninguna parte. «Señor -dirían- concédeme caminar con paz entre los sufrimientos y las angustias de esta vida. Concédeme la serenidad necesaria para aceptar los contratiempos y asumir mis limitaciones. Haz que las mil contrariedades de mi existencia no me ahoguen»… No diré que sea mala oración; no lo es. Sólo digo que Simón no pidió eso.

    Simón pidió, principalmente, ir a Jesús. ¿Para qué quería la paz, si la paz le conducía a la soledad y a la muerte? ¿Para qué quería toda la serenidad que cabe en un espíritu, si no encontraba el Amor?

    A la vista de lo que sucedió después, y de cómo las olas lo engulleron, quedó claro que prefería, mil veces, ahogarse con Jesús al lado que flotar en soledad. Francamente, yo también.

(TIP18L)