Liber Gomorrhianus

1 Agosto, 2014 – Espiritualidad digital

Preguntas como abismos

abismos    ¿De dónde saca éste esa sabiduría y esos milagros? ¿No es el hijo del carpintero? Me han recordado estas palabras a unos versículos del evangelio de san Juan: Me conocéis y sabéis de dónde soy. Pero yo no he venido por mi cuenta, sino que me envía el que es veraz. Pero vosotros no lo conocéis (Jn 7, 28).

    La humanidad de Cristo, como su paso por la Tierra, son un chispazo de luz para el sentido, que viene de lo escondido y vuelve a lo escondido. Como el Espíritu, sopla donde quiere, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va (Jn 3, 8).

    Preguntas como las que hacen hoy los nazarenos pueden llevar muy lejos al alma, con tal de que no se atreva el entendimiento a responderlas. Lo razonable, en este caso, es contemplar y callar ante el misterio, más que tratar de resolver un problema.

    Tú preguntas «¿de dónde viene? ¿a dónde va?» mientras contemplas su humanidad, y quedas boquiabierto como quien se asoma, medio cuerpo fuera, a un abismo de tinieblas luminosas. Son la eternidad y el Amor de Dios las que se abren ante ti. Te dejas desbordar, callas, y oras en silencio…

(TOP17V)