“Evangelio

29 Julio, 2014 – Espiritualidad digital

Santa Marta y el Dios que espera

marta    Desde que Marta y María, viendo a su hermano enfermo, llamaron al Señor, hasta que Jesús llegó, vivieron días terribles. Lázaro murió. Lo enterraron, y el Maestro no apareció. Lloraron, y no estaba allí. No sólo era su hermano quien moría: su fe en Cristo agonizó, y Dios mismo pareció estar muerto. «Sufrimos -pensaban- y el Señor no hace nada». No era cierto. Cuando parece que Dios no hace nada, hace algo que no entendemos: espera.

    Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. Cariñoso reproche… Y, a su manera, cierto. Desde su Ascensión, Jesús no está aquí como estuvo durante su vida pública. El sagrario es silencio y espera; los milagros -que existen- son excepcionales, aunque haya necios que quieran vivir el milagro permanente. Los hombres sufren, enferman, mueren… Y Dios espera.

    Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá. No te reprocho, Marta, que llames a Jesús en busca del milagro. Pero, mejor, acude tú a Él en busca de vida eterna. Entonces, en medio incluso del dolor y de la muerte, viviréis tu hermano y tú. Y será para siempre. Así entenderás que Dios, mientras espera, da.

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