“Evangelio

28 Julio, 2014 – Espiritualidad digital

Yo quisiera ser civilizado como los animales

nido    Es pintoresca la imagen que dibuja el salmo 84: Hasta el gorrión ha encontrado una casa, la golondrina un nido donde colocar sus polluelos: tus altares, Señor de los ejércitos (Sal 84, 3). Imagino que un día, al disponerme a celebrar la misa, encontrase un nido de golondrinas en el altar, y ya podéis haceros una idea de dónde iban las pobres golondrinas a pasar la noche.

    Sin embargo, los pájaros habrían elegido lo mejor. Los animalitos, tan libres de pecado como de libertad, reconocen en seguida a su Dios. El buey y la mula de Belén lo atestiguan. Por eso hacen las aves su nido en el altar: saben que Dios es su casa.

    Se hace un arbusto más alto que las hortalizas, y vienen los pájaros a anidar en sus ramas. Si, al menos, tuviésemos el «instinto divino» de los animales, buscaríamos nuestro descanso en Dios en lugar de buscarlo en las criaturas. En los momentos de cansancio, acudiríamos al sagrario, y no al televisor. Desearíamos que llegase la hora de la misa como quien desea un descanso, y no la consideraríamos una tarea más. Al fin y al cabo, el pájaro siempre anhela volver a su nido.

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