“Evangelio

26 Julio, 2014 – Espiritualidad digital

El Cielo ante sus ojos

Joaquín y Ana    Me pregunto hasta dónde fueron conscientes Joaquín y Ana del misterio que se abría ante ellos. Y es que tuvieron ante sus ojos mucha luz y muy poca información. En esto, actuaron como administradores a quienes no se revela el valor de los tesoros que administran.

    Fruto de su amor, fue concebida en el seno de Ana la criatura más perfecta jamás salida de las manos de Dios. Y allí, en ese seno que fue escenario de gestas divinas, quedó vencido Satanás, quien no pudo imprimir su sello en la pequeña María.

    Vieron nacer a la criatura más hermosa de la Historia de la humanidad, y fueron -sin saberlo- los pioneros de la devoción mariana. Suyas fueron las primeras jaculatorias, dignas de las letanía lauretanas: «¡Qué guapa! ¡Qué preciosidad de niña!»

    Fueron abuelos de Dios encarnado, y nadie se lo dijo. Pero, al jugar con su Nieto, siempre terminaban por arrodillarse para situarse a su altura.

    ¡Dichosos vuestros ojos porque ven! No conocieron los misterios que tenían ante sus ojos, pero, al verlos, los presintieron y los gozaron. ¿De verdad creemos que nosotros los conocemos mucho mejor? También a nosotros nos ilumina más lo que presentimos que lo que sabemos.

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