Liber Gomorrhianus

23 Julio, 2014 – Espiritualidad digital

¡Quédate en casa!

familiar    «Permanecer» es quedarse; no es estar un rato. Estar un rato es ir de visita. Pero quienes van de visita son los extraños o los familiares lejanos. Los niños permanecen con sus padres, viven en casa.

    Permaneced en mí, y yo en vosotros. No quiere Jesús ser un extraño, ni un familiar lejano que acude de visita cuando comulgas y se marcha después. En la casa de tu alma, Él es tu hermano, el mayor, el primogénito. Y quiere permanecer allí con el Padre y contigo, unidos en el Espíritu amoroso. Por eso, no permitas que tus comuniones terminen; no eches a Jesús de casa. Mantente es su presencia durante todo el día.

    Tú tampoco debes ser un extraño, ni un familiar lejano para Jesús. No te conformes con visitarlo cuando acudes a misa. Ni te quedes en el vestíbulo de pie, pensado en otras cosas durante la celebración, y mirando al reloj con el deseo de que la misa termine… Entra hasta la cocina, como los hijos. Sumérgete en el Santo Sacrificio. Déjate devorar por Jesús cuando comulgues. Y, cuando la misa termine, no te marches. ¿Dónde vas a ir? Convierte tu jornada en una prolongación de la Eucaristía.

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