Liber Gomorrhianus

19 Julio, 2014 – Espiritualidad digital

Cañas cascadas

caña cascada    Se acerca una mujer al despacho parroquial. Apenas se sienta, rompe a llorar. El hombre con quien ha convivido durante veinte años ha muerto. No era su marido. Ambos habían estado casados antes. Ahora, ella pide un funeral para él… ¿Queréis que la reciba reprochándole que haya vivido en pecado durante todos estos años? Yo he preferido recibirla con cariño, y hablarle de la misericordia de Dios. Ya habrá tiempo para más cosas.

    Se acerca una pareja a solicitar el bautizo de su hijo. No están casados, y me lo dicen. El padre había estado casado antes. Saben que viven en pecado, pero ambos recibieron una educación cristiana, y desean lo mismo para su hijo. A ninguno de los dos los he visto jamás en misa… ¿Queréis que le niegue el bautismo al niño, y reproche a sus padres la falta de coherencia de sus vidas? Yo prefiero recibirlos con cariño y bautizar al bebé, con tal de que me digan que procurarán educarlo cristianamente. Ya habrá tiempo más cosas.

    La caña cascada no la quebrará… Tenemos muchas cañas cascadas. Aún no están rotas del todo, sólo muy heridas. Deberíamos ser cuidadosos con ellas. Valen toda la sangre de Cristo.

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