Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

18 Julio, 2014 – Espiritualidad digital

Privilegios

z_orden    ¿No habéis leído en la Ley que los sacerdotes pueden violar el sábado en el templo sin culpa alguna? Privilegios.

    Si una persona cualquiera entra en el templo, abre el sagrario, toma una forma del copón y se la lleva, lo llamamos profanación, y constituye un ultraje al propio Cristo, Hijo de Dios vivo. Sin embargo, esta mañana, yo, que soy sacerdote, he abierto el sagrario, he tomado una forma del copón y me la he llevado para administrar la sagrada Comunión a una anciana en su domicilio. Es parte de mi ministerio. Y todo un privilegio, porque, gracias a ese servicio, he podido dar un buen paseo con el Señor, corporalmente presente entre mis manos, hasta llegar a casa de la enferma.

    Si una persona que no está en gracia de Dios se acerca a comulgar y recibe la sagrada Hostia, comete un sacrilegio. En palabras del Apóstol, come su propia condenación. Pero cuando comulga un cristiano en estado de gracia recibe alimento para su alma y entra en amorosa intimidad con Cristo. Privilegios.

    Somos, por designio de Dios, pueblo de reyes, sacerdotes y profetas. Me pregunto si damos gracias por tantos privilegios con los que hemos sido distinguidos.

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