Evangelio 2018

15 julio, 2014 – Espiritualidad digital

Advertencias

advertencias    Al Buen Ladrón lo canonizó Jesús antes de su muerte, y le prometió el Paraíso. Nadie duda que el Señor cumplió su promesa, y su compañero de suplicio goza del Cielo.

    Y tú, Cafarnaúm, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al infierno. ¿Podría afirmarse lo mismo de profecías como ésta? ¿Deberíamos darle el mismo valor infalible que a la promesa realizada al Buen Ladrón, y afirmar que toda Cafarnaúm se condenó?

    Afortunadamente, no. Mientras las profecías del salvación son promesas -y Dios no se retracta de lo que promete-, las de condena son advertencias amorosas, pronunciadas para evitar su cumplimiento. «¡Hijo, no salgas sin bufanda, que te resfriarás!», dice la madre. Pero lo dice para que el hijo se abrigue y no enferme. Igualmente, advierte Jesús a Cafarnaúm que ha tomado el camino del Infierno, para que se convierta y se salve. Así advirtió Jonás a los ninivitas, y gracias a la advertencia no sufrieron el castigo.

    Por eso, cuando se nos habla del Infierno, lo peor que podemos hacer es arrojar piedras a quien nos advierte, tachándolo de catastrofista y justiciero. Más bien deberíamos convertirnos y aprovechar la advertencia. Es la forma más segura de no aparecer por ese lugar.

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